Hay dos formas de asistir a un taller de constelaciones. Una de ellas es haciendo la propia constelación y la otra participando como representante en las constelaciones de otras personas.

Existe la creencia generalizada de que constelar es más efectivo que asistir solamente como representante y nada más alejado de la realidad. Estamos en la era cuántica y las constelaciones son una herramienta cuántica por excelencia.

En el momento que se crea un taller y se anuncia la fecha, se genera un campo que atrae a las personas que están en resonancia con él y que necesitan ese campo para sanar un tema específico. Así, personas que no se conocen de nada, y que en ocasiones tampoco conocen al constelador, sienten el impulso de asistir en una fecha determinada y no en otra.  Este impulso es inconsciente, es el alma de la persona la que está haciendo una llamada. Es muy habitual en los talleres, que en principio son de tema libre y nadie sabe lo que van a constelar los demás, que varias personas constelen el mismo tema u otros relacionados con él, sin que tampoco exista previa planificación por parte del constelador. De esta forma un taller puede tener como asunto o hilo conductor la relación con el padre, la enfermedad, el trabajo, la madre, etc.

No estamos solos, nuestra alma familiar o individual, siempre conectadas, saben y deciden cuando ha llegado el momento, cuando es necesario resolver algo.

Dicho esto, queda claro que el número de personas y el papel que cada uno va a desempeñar en el taller es perfecto y obsolutamente necesario para su desarrollo. En un taller de constelaciones no hay participantes de primera o de segunda, por resonancia todos reciben justo lo que necesitan en ese momento y van a llegar a comprensiones indispensables para su evolución. Para los asistentes que han decidido no constelar y asisten por primera vez, es una toma de consciencia y preparación para poder asimilar mejor su constelación en caso de que constelen más adelante. Con cada constelación hay un trabajo energético a niveles profundos que a veces no se percibe conscientemente dada su sutileza, pero está actuando, igual que en la persona que constela, hasta mucho tiempo después.

Constelados, representantes y constelador se unen con un objetivo común, todos al servicio de todos y todos al servicio de algo superior. Hay una gran fuerza en ese intercambio entre dar y recibir que hace posible la sanación global.

Mª Milagros Estanislao Quintanilla
Consteladora y Coach Personal